
Llegamos a mi escuela, entre apresurada, me tope al profesor de filosofía que siempre me daba un consejo atinado y un piropo nada discreto, llegue a ventanillas e hice lo que debía hacer y sali rápido, el telefono de afuera no servia, me sentía decesperada, como si mi urgencia de llegar al lugar pudiera cambiar algo, llegue a metro coyoacán y tome el telefono, le llame a su casa y contesto su hermana:
-dijo que le llamaras a su cel
-No sabes a dónde fue?
-mmmm no!
-Tiene mucho q salio?
-esteee como 1 hora
Maldita sea! Esta con esa vieja y lo se, mi cuerpo comienza a temblar y no logro evitarlo, las lágrimas quieren salir pero una parte de mi me dice que ella no puede ser tan culera y vil como para hacerme eso.
Llame un millón de veces mas, ella decía cosas estúpidas como ella, decidi ir a otro lugar en un momento de arranque, busque a una amiga que no estaba, me meti en un lugar mala muerte del que sali casi instantaneamente, deambule por dónde pude, decidi ir a mi casa cuando quise volver a llamar (estaba estúpidamente enamorada) contesto la tonta esa y después ella, me dijo que nos vieramos y accedi.
Pude haber querido perseguir el vagón y bajar de ahí todo lo que murio en ese instante, pude intentar regresar a la persona magnifica y a mi yo enamorada, regresar a ella la de la mirada sincera y que me amaba y a mi, la que siempre creyo que ella era su heroe inmortal...
Pero todo paso tan rápido, derrepente eso era ya una imagen borrosa, su sonrisa idiota, su aroma a engaño, sus manos que al ver tanto desprecie, su presencia, quise gritar: te odio! pero nisiquiera eso podía merecer de mi, en realidad miraba del lado de la ventanilla pensando un millón de cosas, deje en el camino todo, los pedazos de ese corazón quebrantado, herido, engañado, apuñalado...
Ya nada era igual, nisiquiera, aun que intente, no la senti igual, ella ya no era LA persona, ella ya no era nadie para mi, mas que un error que queria borrar pronto.
Salimos del metro, nos sentamosfrente a la alameda central, hablamos de lo que paso, mas bien de lo que ella hizo, del por que me planto como a una cualquiera, me dijo que siempre penso en mi en cada momento, que platicaron de cosas estúpidas, aun recuerdo todo lo que me dijo y no pude evitar llorar a mares, dejar ya que se fuera todo lo poco que retuve de camino, ella me abrazo, dijo un monton de cosas que sorprendentemente no recuerdo ni una, llovio mucho, nos fuimos de ahí...
Ella no es mas que una mancha azul, no es mas que el recuerdo vano de una historia escrita a prisa, ella me colgo entre sus dedos y me dijo morir, me fui como el viento a todas partes menos en su direccion, me deje caer en un vacio inmenso, camine a mil partes y al final me encontre sola, sin amor, si mi alma, sin sueños y con ella sin quererla mas...
Ella es toda la clase de pesadillas que ya no quiero tener.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan azules, los astros a lo lejos.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise y aveces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, aveces yo también la quería.
Como no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, mas inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocio.
Que importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo, a lo lejor alguién canta, a lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oido.
De otra, sera de otra, como antes de mis besos.
Su voz. Su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Por que en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el último dolor que ella me causa.
Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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